Nos enamoramos, sabiendo que quizás no funcione, que quizás termines lastimado. Pero aun así corremos el riesgo, ¿pero por qué? ¿Será la incertidumbre de no saber lo que pasará? ¿Las mariposas en el estómago, los nervios y las sensaciones que te dan al ver o pensar en esa persona? ¿O la esperanza de encontrar a esa otra mitad, aunque te hayas equivocado o te hayan lastimado?

Así parece funcionar el amor: No decides de quién ni cuando enamorarte, simplemente pasa. Negar tus sentimientos no funciona, porque es como querer tapar el sol con un dedo, no funciona, porque siempre haya la manera de aparecer otra vez. El amor puede llevarte al cielo, o puede tirarte al piso sin compasión ni perdón, todo depende. A veces no resulta. A veces no es el momento, o la persona. Otras veces resulta, puede que durante un largo tiempo o por un tiempo muy corto. No lo sé. Algunas veces te lastiman, otras veces tu eres el que lastima.

El amor no es algo predecible. No es algo que uno pueda ignorar. Es una fuerza mayor de lo que muchos creen. El amor simplemente es, y podemos decidir si abrirnos a él o no.

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