Lo admito: Un simple mensaje, y tenlo seguro que ya soy feliz. No importa si no hablamos de lo que quiero, o si no hablamos de nada realmente importante. Para mí lo importante es que estamos hablando, que por al menos un mili-segundo, puedo sentir que no estas tan lejos. Ese simple mensaje, con quizás nada importante que decir, puede llegar a hacer mi día mil veces mejor.
Hay muchas cosas que no digo. Cosas que me limito a ver, pensar, o relacionar, pero nunca digo en voz alta. Incluso son más las cosas que no digo, que las cosas que sí. Todos tenemos secretos, por supuesto. Todos tenemos cosas que preferimos callar, cosas que preferimos mantener para nosotros mismos. Pero ¿sabes qué? A veces es bueno dejar salir algo de eso que tanto guardamos, eso que tanto encerramos tan fuertemente dentro de nosotros. A veces es mejor librarse de esa carga inútil que tenemos en la mente. Y, ¿De qué mejor manera que escribiendo, si es lo único que me hace sentir libre? Me gustan cosas raras, porque son cosas que nadie le presta la atención necesaria. A veces ni siquiera sé de qué hablo, solo hablo por hablar, pidiendo en silencio que alguien realmente me escuche. Tiendo a ser nostálgica y romántica, pero no me gusta que la gente sepa eso de mi. Nunca sé cuando estoy diciendo algo bien o algo mal, nunca sé cómo expresarme con palabras oral...
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